domingo, 2 de octubre de 2011

Jimmy Choo y Diez del Séptimo Arte


Jimmy Choo cumple quince años, y como si fuera una adolescente que festeja su madurez, va a celebrar un cumpleaños diferente a los anteriores. Como para todo hay clases, en lugar de rodearse de amiguitas vestidas de princesa dispuestas a destrozar la pista bailando valses, ha escogido a diez de las divas del cine para reinterpretar otros tantos de sus más míticos diseños, contagiándolos del alma de la actriz que les presta su nombre. El nombre que llevará esta colección cápsula, como no podía ser de otra forma, será “Icons”.

Como soy una cinéfila adicta a los zapatos (esto cada vez se parece más a una terapia de grupo y, domingo a domingo, os estoy revelando todos mis vicios) no he podido contenerme ante la posibilidad de hablar de dos de mis grandes amores.

La decena elegida (yo, quizá, hubiera elegido otro reparto, pero…) es la siguiente, por orden alfabético, que cuando hay tanta diva junta, puede correr la sangre:

·        ANITA Ekberg:

Es innegable que una de las escenas cinematográficas que todos tenemos grabada en la retina es la de la insinuante rubia, exuberante, atrevida y sensual, bañándose en la Fontana di Trevi en la feliniana Dolce Vita. Como no podía ser de otra forma, la espectacular belleza sueca presta su nombre al modelo más salvaje de la colección, reinterpretación, estampada en cebra, de la bota Carly, que se diseñó para celebrar la entrada de la marca en el mercado estadounidense.
Anita
·        AVA Gardner:

La mezcla de sangre irlando-escocesa e india tuscarora hizo de ella el animal más bello del mundo, frase que ella odiaba, aunque lo cierto es que poseía un magnético atractivo animal. La actriz se enamoró de nuestro país, nuestra cultura y nuestros hombres (no podía haber sido de otra forma después de haber sido paseada en taxi por El Fari, ¡quién podría resistirse!). Este amor por España inspira un mule de aspecto folclórico, heredero del modelo Monte.

Ava

·        BRIGITTE Bardot:

Cuando su marido, el cineasta Roger Vadim, la hizo bailar descalza sobre una mesa en la famosa escena de Y Dios… creó a la mujer, la convirtió en el mito erótico de los años 50 y 60. Las siglas B.B., su moño cardado y las camisas de cuadros vichy anudadas han pasado a la historia del cine (y de la moda). Son estas camisas las que han inspirado la sandalia Brigitte, descendientes del zapato Mary.

Brigitte
·        FAYE Dunaway:

Lo siento, pero es una de las que yo tiraría de la lista. A pesar de su dilatada filmografía, sólo puedo recordarla bajo su boina en Bonnie and Clyde (recuerdo más a Warren Beaty, no sé por qué sera…). Ella inspira las espectaculares sandalias negras y blancas con una rosa de dimensiones mayores que en el original, Murial.

Faye
·        GRETA Garbo:


Diva entre las divas del cine mudo, fue una de las pocas estrellas que sobrevivió a la llegada de las películas sonoras. Apodada “La Divina”, era el prototipo de mujer inalcanzable, tan distante como misteriosa. Esto, unido a su temprana retirada, la elevaron a mito del séptimo arte. La oscuridad de la actriz han inspirado la sandalia de terciopelo negro descendiente del stilleto que vistió la oscarizada Natalie Portman sobre la alfombra roja.

Greta
·        MARLENE Dietrich:


Inmortal como la cabaretera de El ángel azul, la alemana de voz profunda y fuerza masculina, pero con unas curvas de infarto, es la diva por excelencia. En sus fabulosas piernas, hasta las madreñas de la vieja de la fabada “Litoral” serían glamourosas. Las sandalias de terciopelo morado y plumas turquesa plasman su inimitable forma de llevar estolas de pluma y marabú, y se inspiran en las Feather que Carrie Bradshaw-Sarah Jessica Parker pierde al final del primer capítulo de la tercera temporada de Sexo en Nueva York (dada la persistencia de esta chica por imitar a La Cenicienta -ya en dos capítulos anteriores perdió un zapato, en ambas ocasiones, Manolos- he decidido seguirla incansablemente).

Marlene
·        RAQUEL Welch:


Sus curvas, escasamente ocultas por un bikini en Hace un millón de años (de la época de los dinosaurios y sigue teniendo una belleza de lo más actual) la catapultaron a la fama, convirtiéndola en la más deseada.  Ese dos piezas prehistórico y deshilachado inspira las sandalias-bota con flecos, herederas de las Fringe.

Raquel
·        SHIRLEY MacLaine:


Iba para bailarina, pero terminó interpretando muchas de las mejores comedias de los 60. Nadie mejor que ella representa la belleza diferente. Su frescura y modernidad han inspirado el modelo, en recuerdo, con abertura frontal, de la bota cerrada Ferrari.

Shirley
·        TIPPI Hedren:


No quiero ofender a su yerno, Antonio Banderas, pero a ésta sí que la habría sacado a empujones de la lista. Es cierto que derrochaba glamour y sofisticación, pero, no podéis negarme que era fría y sosa (mantengo la opinión de que en Los pájaros las gaviotas la atacaban confundiéndola con un pez muerto). El modelo Fleur, diseñado para que Tamara Mellon, Consejera Delegada y Presidenta de la firma, recibiera el premio a su trayectoria profesional en el Reino Unido se reinventa en el stiletto fucsia que nos remite a su fina y llamativa figura.

Tippi
·        VERONICA Lake:


El Hollywood de los años 40 no hubiera sido lo mismo sin la mujer fatal de la melena ladeada. Inspirándose en el modelo Bambi, se crea una sandalia tan reluciente como la propia actriz.

Veronica
Esta edición especial estará disponible en las tiendas oficiales de la firma (en España tenemos en Madrid, Barcelona y Marbella) y los precios oscilan entre los 591 € y los 2.635 €.

¡Qué cumpla muchos más! Y que nuestros pies lo disfruten.

 

domingo, 25 de septiembre de 2011

Cibeles y Cibelinas


Me he levantado rebelde esta mañana. No sé si lo seré (rebelde, digo) con causa o no. Será el cambio de estación… El caso es que, para llevar la contraria, no voy a hablar de Cibeles. Diez días viendo desfiles, leyendo revistas, ojeando vuestros post… tengo los ojos como los de Maruja Díaz (haciendo chiribitas, ¿eh? No con unas cataratas del tamaño de las de Iguazú), pero ya no queda nada por decir: fantástico el desfile homenaje a Jesús del Pozo; magníficos los vestidazos “diva” de Hannibal Laguna (soy incondicional), sólo aptos para alfombras rojas; sorprendentes los prints de Ángel Schlesser; inquietante la puesta en escena de Maya Hansen con su estética Mad Max (quizá ahora que estamos volviendo a la mujer con estética delicada y suave, no sea el momento) y etc., etc. Pero que no, que no, que no voy a hablar de Cibeles. Voy a hablar de cibelinas, en concreto de martas cibelinas y visones, o, bueno, fundamentalmente, de sus primos pobres: conejos, cabras, ovejas (cielos, me he teletransportado a la granja de Pin y Pon).


Ya os hablaba la semana pasada del empeño que tenemos las mujeres en desnudar bichos (en contra de la voluntad de éstos) para vestirnos nosotras. Y es que, mucha cera, mucho láser, mucha depilación con hilo, pero a la que más a la que menos, nos vuelve loca un pelo. Claro, que he de darle la razón a mi chico, yo me visto con pelo de animal, pero de piel de marido (por la parte de la Visa, ya me entendéis).

En fin, que este año vuelven los trogloditas. Y hay para todos los gustos, porque la que no quiera ofender al reino animal, puede optar por las pieles ecológicas (la sintética de toda la vida) que cada vez dan más el pego.

De todas las propuestas que he visto mis favoritas son un abrigo de Matthew Williamson,

una chaqueta de Maison Martin Margiela en uno de mis pelos favoritos: el de la oveja tibetana (ésta a lo mejor es budista zen y se deja desnudar con más tranquilidad),

y un chaleco de la misma marca.


También me parece fantástico el jersey de Burberry Prorsum.


Pero también las marcas más asequibles tienen sus propuestas peludas. Desde BDBA que nos trae un minichaleco bicolor fantástico,

hasta Zadig & Voltaire,

o Asos donde me ha conquistado un chaquetón de piel eco en el más puro estilo retro (qué queréis, estaba de rebajas – ¡a estas alturas! – y no he podido contenerme).


pasando por Blanco, donde he encontrado un chaleco en piel sintética de un fantástico color azul,

Mango, donde he visto un chaleco precioso en piel de oveja,


y por supuesto todo el grupo Inditex. En Berska he revivido los cincuenta con un chaleco blanco en piel sintética y los setenta con una minichaqueta, también eco, azul klein.



En Zara me han tentado de un montón de formas distintas. Con un abrigo de piel de cordero,


una cazadora de pelo trenzado,


o una cazadora en el más puro estilo yeti (no digáis nunca jamás, acabaréis usándolas…).


Pero no sólo de ropa se llena un armario (o, en mi caso, varios), así que también vamos a darle un repaso a los complementos. De todos los que he visto mi favorito es, como no, un Louboutin, pero no un zapato (bueno, un par), sino un bolso. Me encanta el modelo Anastasia, igualito, igualito, que un Lulú de Pomerania.


Pero aunque estoy enamorada incondicionalmente de todo lo que hace Mr. Louboutin, no le voy a hacer ascos al bolso de mano que he visto en Givenchy,


ni al Altai de Balmain,


Aunque me tendré que conformar con el shopper de Zara,

De las manos, a los pies. Mientras intento encontrar en alguna tienda vintage los fantásticos botines Monkey Fur de Elsa Schaparelli (desde sus tacones, 73 años nos contemplan)


me quedo con las espectaculares botas de Jimmy Choo,


el botín, como no, de Zara,
los Lynnea de UGG (geniales para un día de shopping),


Y para ir cómoda y calentita, las peludísimas botas de la misma marca (a Dios pongo por testigo que nunca más pasaré un invierno sin unas botas australianas),


Y, para que veáis que el pelo se puede llevar en todas partes (uff, ¡qué mal ha sonado eso!), termino con unas gafas de Givenchy.


Viene el frío, y yo con estos pelos…


P.E.: Mamá, te quiero. Eres alegre, cariñosa y la mujer más bella que conozco. Y cada vez que cumples un año, estás un lustro más joven. Que tengas un año maravilloso.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Yo visto vestidos


Dicen que el vestido es consecuencia de la satisfacción de una necesidad natural. Lo cierto es que la gente casi siempre ha ido vestida, más o menos,… pero vestida. En un principio para tapar lo que debía ser tapado y para no coger una pulmonía y ahora con otra finalidad, porque ya no se sabe lo que debe ser tapado y el temor a las pulmonías, gracias al Desenfriol, ya no es razón suficiente para vestirse.

Nuestras primeras antepasadas se vistieron con lo que Mamá Naturaleza les concedió graciosamente: su propia piel. Luciéndola iban tan frescas de un lado para otro, sin perder ni un segundo en el taller de Lola, la costurera, y sin hacer shopping (¡cielos! ¿en qué invertían el tiempo?). Pero con la llegada del frío, enseguida se dieron cuenta de que iban en cueros (nunca mejor dicho), por lo que intentaron vestirse. El primer problema fue encontrar algo con que taparse. Pero la inteligencia femenina es infinita (de la masculina no diré nada, que luego se me enfada el personal) y en seguida se dieron cuenta de que la hoja de palmerita era fantástica para chicas XS y la del bananero estaba ideada para acomodarse sobre redondeces. Avanzado el tiempo, la mujer empezó a desnudar a los bichos para vestirse ella. El procedimiento era bastante fácil (obviando el tema de que, excepto contadas ocasiones, el bicho no se dejaba desnudar con demasiada facilidad): vaciando al animalillo se hacía una funda apta para introducirse en ella. Y así, evolucionando, evolucionando, se inventó el trapo, que en un principio era de una finura y delicadeza comparable al de una estera. Pero el invento del telar facilitó el adelgazamiento de los tejidos y, en consecuencia, la confección de modelitos variopintos. Y, pasito a pasito, hemos llegado a la temporada otoño-invierno 2011-2012 (¡cómo pasan los siglos cuando una está entretenida!).

Ya os he martirizado en post anteriores con las diversas tendencias que acogeremos este otoño, pero en todas ellas hay una prenda común, el vestido, que se consolida una temporada más como una prenda clave. Se adapta al estilo masculino, al revival de los 60 y los 70 y al boho-chic.

Yo, por mi parte, soy adicta al vestido, y además de los necesarios LBD (el negro) y LWD (el blanco), tengo en mi(s) armario(s) multitud de vestidos de todas las formas, largos y colores imaginables, porque, aunque disfruto un montón haciendo “corta y pega” con todos los trapos que se ponen a tiro, también es cierto que agradezco muchísimo poder salir de casa por la mañana sin haber pasado la noche en vela haciendo combinaciones, variaciones y permutaciones.

Una vez confesada mi adicción a los vestidos (he de decir que soy poliadicta, y los vestidos es solo una de ellas), os diré que este año me apunto al estilo años 60 que han recuperado para las pasarelas Akris (fantástico el total look marrón y el vestido capa),


Alberta Ferreti en versión multicolor,
 

Yves Saint Laurent, que nos convierte en lolitas,


Giambattista Valli apostando por la austeridad,


y Costume National por el color,


igual que Blumarine.


Pero si me tengo que quedar con uno (¡¿por qué, Dios mío, por qué?!) elijo el homenaje de Prada al vestido Mondrian de YSL (1965, anda que no ha llovido…).

Prada
YSL (1965)

Como siempre, vamos con las adaptaciones de las cadenas asequibles. Esta semana he caído rendida a los dobladillos de un montón de vestidos (qué queréis, ya he confesado mi adicción…). Como hay que empezar por algún sitio, comienzo por dos propuestas de Dolores Promesas.
Miryam (ji, ji, ji, algún día os contaré el chiste)
Siena

Me ha encantado la combinación pichi cítrico - camisa naïf que nos propone Asos.


En Crumpet he encontrado un vestido cuajado de lunares, perfecto para estar idem de la mañana a la noche (en mi opinión, el momento cuña desmerece el total, pero en fin).


Me apunto también al estilo Jackie O. que nos trae Zara.


Al toque de color (y encima rosa) de Massimo Dutti.


Me encanta el estilo lady de Mango.


Con Blanco volveré a sentirme una colegiada (retorno al pleistoceno).

Es fantástico el limoncello de Topshop con flores 3D.


Y para la noche no pienso salir del probador de Hoss Intropia.

Cuando llegue el frío, yo vestiré vestidos, ¿y vosotras?