domingo, 17 de julio de 2011

Lo que el frío nos traerá



     Como todos los años, cuando todavía estamos dedicados al tinto de verano y  dándole caña al aire acondicionado, a las tiendas empiezan a llegar los anticipos de lo que llevaremos en otoño. Probárselo hace que una se ponga al borde de la deshidratación, pero, ¡el mundo es de los valientes! así que  me he ido a la caza de lo que nos traerá el frío y lo que he encontrado os lo resumo en once puntos:

    1. Todas somos estrellas: las estrellitas prometen ser la plaga del otoño. Sustituyen a los clásicos lunares, pero aportan más fantasía y sofisticación. Los responsables han sido los italianos Dolce & Gabbana, que han llenado su colección de invierno con este estampado, pero podemos encontrarlo también, por ejemplo, en Zara.
    
    Dolce & Gabbana

Zara


    2. Piel de serpiente: la serpiente se ha tragado a los grandes felinos del año anterior y se ha convertido en el otro gran protagonista de la temporada. Este estampado se va a arrastrar por todo nuestro armario, desde la ropa hasta los complementos y, además, en colores atrevidos: verde, amarillo… Si no queréis equivocaros, apostad por una cartera, pero si os atrevéis con todo, échadle un vistazo al desfile de Chlóe. Como no, he encontrado opciones más económicas en Zara.

Chlóe
Zara

    3. Chapado en metal: no lo dudéis, los metalizados han invadido las mejores colecciones, así que es hora de apostar por ellos sin miedo a convertirnos en la réplica femenina del hombre de hojalata. Los tops, vestido, pantalones y faldas es mejor reservarlos para la noche. Para el día, nos conformaremos con unos salones, unas bailarinas o una cartera.

Stella McCartney
Zara
    4. Y siguen los seventies: los 70 se resisten a abandonarnos. Tras el boom del invierno pasado que ha resistido los calores del verano, esta tendencia seguirá dando guerra con la llegada del fresquito. Las mejores firmas se rinden a ella, así que yo sólo puedo decir que me encanta. Soy fan de los pantalones wide leg, las sandalias y los zuecos de madera, los sombreros de ala ancha y las bandoleras.

Marc Jacobs
    5. Marcando hombros: la peor de mis pesadillas se ha hecho realidad. Vuelven las hombreras, y no valen las medias tintas, vuelven en tamaño XXL. Ya sé que no son fáciles de llevar y, además, no favorecen a todas las siluetas, ¡pero que queréis! Apuesto a que terminaré pareciendo un jugador de rugby americano. Propongo ir poco a poco para ir acostumbrándose. Son más fáciles de llevar en un abrigo de corte recto o un blazer masculino, pero si no os convence, probad a añadírselas a un top de fiesta.

Miu Miu
    6. Femme fatale: no hace falta que os diga que lo retro está de moda. La serie americana “Mad Men” ya nos devolvió a la mujer sofisticada de los años 50, y  la tendencia se mantiene como una de las más fuertes para el año que entra. Si cambiamos los zapatos de día por unas sandalias por la noche, podremos tener impresionado al personal 24 horas al día.

Miu Miu
    7. Minimalismo chic: para descansar de tanto estampado, tanta estrella y tanto retro, la pasarela nos da el respiro de las líneas sencillas y limpias. El minimalismo de los años 90 vuelve para quedarse. Me ha encantado la versión jumpsuit que propone Stella McCartney y que he encontrado, similar, en Zara, un básico que utilizaremos en cualquier ocasión.

Stella McCartney
Zara

    8. Monocolor: gracias a Dios, la tendencia color block que ha hecho estragos este verano se esfuma con las primeras brisas del otoño. Se acabaron los colores vibrantes, desplazados por los tonos sobrios. No descubro nada si os digo que los vestidos monocolor son simples, elegantes y muy chic.
Celine

9. Memorias de una geisha: la impresionante colección presentada por Armani en la semana de la Alta Costura de París bajo el nombre de “Hommage au Japon” estuvo cuajada de flores de loto y cerezos en flor. Las marcas de prêt à porter más asequibles nos harán accesibles sus vestidos largos y sensuales, chaquetas de corte quimono, pantalones anchos y diseños geométricos.
Armani Privé
Zara

    10. Y punto: el punto será un imprescindible el próximo otoño. En su versión calada o como tricot compacto, la materia invernal por excelencia se convertirá en un elemento clave para contrarrestar  la importancia de otras texturas más ricas y delicadas.
Isabel Marant

    11. El mundo en tus manos, y a tus pies: está claro: la próxima temporada toca olvidarse el bolso en casa y apostar siempre por la cartera.
Prada
Zara

En cuanto a los zapatos, invertid en unos salones clásicos, pero con un toque especial. Yo apostaré por el glitter que al final prometo ponerme con absolutamente todo. 
Miu Miu


Zara
La tendencia tomboy sigue marcando estilo, así que podremos recuperar el par de estilo masculino del año pasado.
Christian Louboutin
Zara
    Que el veranito nos dure mucho y tardemos en estrenar estas tendencias.

domingo, 10 de julio de 2011

Un lío de tacones


En el principio no había zapatos. Y la Tierra era triste e insulsa, y, sobre todo, manchaba los pies. Y los egipcios, allá por el 2.000 a.C. crearon la sandalia. Y luego llegaron los babilonios y crearon el mocasín. Y fueron evolucionando durante siglos. Y entonces llegó la equitación. Y los zapateros artesanos dijeron: “hagamos un taco para asegurar el pie en el estribo”. Y crearon el zapato de tacón. Y ese momento fue mi perdición. Y llegó el siglo XVI y Catalina de Médici, en su boda, se arriesgó a llevar tacones (debía ser considerada la Lady Gaga de la Época). Y los demás vieron que estaba divina de la muerte. Y pasó un siglo más. Y el Rey Sol en Francia (que sería un sol, pero era un pelín bajito) le pidió a Nicolás Lestage que diseñara unos tacones para él. Y fue pasando el tiempo. Y llegó el siglo XX, y con él, Roger Vidier y Salvatore Ferragamo. Y crearon el stiletto. Y fue bueno. Y luego llegaron Louboutin (¿creíais que no iba a nombrarlo?), Manolo Blahnik, Patricia Rosales y tantos otros. Y para mí, fue la perdición absoluta.

Tras este repaso de la historia del tacón en 200 palabras (vocablo arriba, vocablo abajo), voy a entrar en el meollo del asunto. Lo fácil sería dividir los tipos de tacón en bajo (inferior a 6 cm.), medio (de 6 cm. a 8’5 cm.) y alto (por encima de 8,5 cm.), pero la gente que me conoce sabe que yo puedo no ser muchas cosas, pero fácil, tampoco, así que intentaré hacer una relación un poco más amplia, en la que, para no haceros caer en el más profundo de los sopores, no haré muchas descripciones, porque una imagen vale más que mil palabras.

El zapato de tacón es aquél que eleva el talón sobre la altura de los dedos de los pies. La diferencia de altura entre ambos (que no os engañen, el tamaño sí que importa) y la forma del taco nos permiten diferenciar entre:

-                Aguja o stiletto: su origen es italiano y debe su nombre en este idioma a su similitud con un estilete. Han de tener una altura superior a 10 cm. y un diámetro inferior a 1 cm. Su nombre castellano hace referencia al hecho de que, en origen, dentro del tacón se introducía una aguja metálica para garantizar que pudieran soportar el peso del cuerpo.
-                Blade: tacón finísimo que debe su nombre a la película Blade Runner.
-                Block:
-                Carré:
-                Carrete: además de en calzado de calle, se emplea preferentemente en zapato de baile.
-                Chunky: unido, irremediablemente, a la moda de los años 70.
-                Chupete:
-                Pump:
-                Princesa:
-                Tapered:
-                Sabrina:
-                Wedge:

Adaptables a todas las alturas son las cuñas, a las que ya he dedicado una entrada.
      Mención aparte merecen los tacones escultura, tacones altísimos, con plataforma interior, confeccionados en diversos materiales y con formas que sorprenden por su creatividad. No aptos para las que quieran pasar desapercibidas.


Como no podría ser de otra manera, os dejo hasta la semana que viene con un diseño de Louboutin (que no os entren sudores, ¡sólo son de exposición!).


domingo, 3 de julio de 2011

Chewing gum


Los niños de azul y las niñas de rosa. Yo, definitivamente, estoy programada niña, pero niña, niña,  es más, debo ser la encarnación de una Barbie, porque me encanta el rosa en todas sus tonalidades, desde el americano o carmín intenso hasta el islandia o empolvado (que felices éramos cuando existían los colores pero no las tonalidades, que ahora hay que hacer un master para hablar del color blanco, ¡qué fatiga Dios mío!). Mucha liberación de la mujer y mucho feminismo galopante, pero el rosa sigue siendo considerado como el color femenino por excelencia y eso hace que todos los años, con el buen tiempo, florezcamos, unas como rosas de tallo largo y otras como dalias pompón, que queréis la naturaleza es así de desigual.

En mi opinión, el rosa tiene multitud de ventajas. Favorece tanto a rubias como a morenas –las pelirrojas, mejor abstenerse-. Combina fenomenal con casi todos los colores: con blanco –nata con fresas, ñam, ñam-, con camel y marrón –fresas y chocolate, ñam, ñam, ñam-, con negro, azul marino, mostaza e, incluso, con la mayoría de las tonalidades de verde.

Cuando se trata de colores, todos los grandes diseñadores recurren a la paleta de tonos que cada temporada saca la compañía norteamericana PANTONE. De estos, los grandes ateliers seleccionan los diez tonos que consideran que marcarán tendencia durante la temporada y que son los que se verán en las prendas que expongan en las pasarelas. De entre esos diez preseleccionados se elegirá el que será el color del año. Por ejemplo, el color del año 2009 fue el amarillo (Super Lemon 14-0754), en 2010 el turquesa (Turquoise 15-5519) y este año “the winner is”, por unanimidad, el rosa madreselva (Honeysuckle 18-2120) y dentro de este tono, todas sus variantes. El ser elegido color del año implica no sólo ser tendencia estrella en ropa, zapatos y complementos, sino también en cosméticos, decoración y hasta productos tecnológicos.

     Como consecuencia de lo anterior, incluso las grandes marcas se han rendido este año al color de los fresones. Loewe dulcifica la imagen del Amazon convirtiéndolo en una maravillosa nube de azúcar.
Y Dior convierte a su Lady (Dior) en una máquina de bolas de chicle.
Furla, por su parte, acompaña a su Candy Bag rosa de otros caramelos de colores, idea que ha copiado (¡oh, sorpresa!) ¡Carrefour?!
Candy Bag de Furla
Carrefour
Dentro del universo zapatos, mi dios supremo, Christian Louboutin me envía estos ángeles con flecos en lugar de alas ante los que me rindo sin condiciones.

   

También el tandem Vivienne Westwood - Melissa apuesta por unas cuñas en rosa empolvado que recuperan el estilo seventies.

Y Charlotte Olympia apuesta por la combinación de dos tonos rosas con el amarillo empolvado.

Si no teméis sufrir una auténtica transformación en panteras rosas apostad por vestidos como el que nos propone James Perse (solo apto para físicos perfectos, qué se le va a hacer).
O la versión, prácticamente idéntica, pero más accesible de Mango.
PdH nos propone un modelo en la más pura estética yeyé.
Yo, por mi parte, me quedo con la chaqueta quimono que ha salido a mi encuentro en Zara.
¡Strawberry Fields forever!